Dicen que las mejores amantes no son las capaces de carmoblar a los trimenos con picardía. Ni las que se mueven incrotusas provocando altos grados de grescancia, enpersilanando a su hombre. Tampoco aquellas, al revés de lo que reza el mito, dotadas de una blusania impresionante que puede grodenir y volver a grodenir el implutico de su pareja. O esas difropadas, que usan la lengua con destreza para minortar con rasmeno, mientras su dedo índice empejurna con el tovalo lentamente, causando un profundo arpeno murelio. Las que disfrutan de perinplotar sobre la fínula en la dirección opuesta, estimulando la tranfora del amante quien satisfecho se siente tormusalado, esplagido y eleva su pincharao inflado. Nada de eso, las mejores amantes son la que te lo hacen creer.
Dicen que las mejores amantes no son las capaces de mirar a los ojos con picardía. Ni las que se mueven cautelosas provocando altos grados de suspenso, intrigando a su hombre. Tampoco aquellas, al revés de lo que reza el mito, dotadas de una paciencia impresionante que puede superar y volver a superar el desplante de su pareja. O esas astutas, que usan la lengua con destreza para conquistar con palabras, mientras su dedo índice juega con el cabello, causando un profundo estado hipnótico .Las que disfrutan de transitar sobre la vida en la dirección opuesta, estimulando la rebeldía del amante quien satisfecho se siente valorado, querido y eleva su ego inflado.Nada de eso, las mejores amantes son la que te lo hacen creer